Cómo reconocerlo
- El precio anunciado existe en exactamente una configuración, y esa configuración está agotada cada vez que miras.
- La opción más barata aparece atenuada en vez de retirada, así que el precio sigue en la página aunque el producto no.
- Un vendedor o una ventana de chat pasa deprisa del artículo que nombraste a otro del que prefiere hablar.
- El artículo anunciado existe, pero la espera se mide en meses y el sustituto sale mañana.
- En la tabla comparativa, a la opción barata le falta una columna que resulta ser justo la que necesitas.
Por qué funciona contigo
Llegaste con la decisión ya tomada. El trabajo de elegir está hecho, la cifra está fijada, y lo único que queda es completarlo. Que te digan que la cosa no está disponible no te devuelve al principio: te deja de pie en una tienda con una decisión ya tomada y una sola opción delante. Cuarenta dólares más es más fácil que volver a empezar, y esa es toda la aritmética de la que vive esta práctica.
Qué hacer
- Trata un precio anunciado no disponible como el final de la visita y no como el inicio de una negociación. La comparación que hiciste queda anulada, porque lo que comparaste no está a la venta.
- Pregunta cuándo habrá existencias del artículo anunciado y pide la respuesta por escrito. Un vendedor que no puede responder te está diciendo algo.
- Valora el sustituto desde cero, frente al mercado, no frente al cebo. Es otra compra y merece otra comparación.
- Haz una captura del anuncio. En varios países un precio anunciado que no puede suministrarse es en sí mismo la infracción, y la prueba desaparece cuando la página se actualiza.
Qué dice la ley
En la Unión Europea, el anexo I de la Directiva sobre prácticas comerciales desleales enumera la publicidad señuelo como desleal en cualquier circunstancia, sin necesidad de probar el perjuicio: el punto 5 cubre anunciar a un precio que el comerciante tiene motivos para creer que no podrá suministrar en cantidad razonable, y el punto 6 cubre anunciar un artículo y luego negarse a mostrarlo, rechazar pedidos o enseñar una muestra defectuosa con el fin de promocionar otra cosa. En Estados Unidos, las Guides Against Bait Advertising de la Federal Trade Commission, las guías contra la publicidad señuelo, recogidas en 16 CFR Part 238, dicen lo mismo en un lenguaje más antiguo: un anuncio no es una oferta de buena fe si su propósito es vender algo distinto de lo anunciado.
Esto describe normativa publicada, no es asesoramiento jurídico, y las reglas en esta materia han cambiado más de una vez. Las fuentes de abajo son las primarias.